Mi cumpleaños

Me apasiona cumplir años.


Es coña.

El día de cumple fui al trabajo, a las 6 de la mañana concretamente, y en mi break compré unos bollitos en el Sainsbury's para invitar a mis compis del curro. 

Cuando salí del trabajo, una hora más tarde de lo que debería, fui a casa y me quedé dormida tres veces. En realidad me levanté porque había quedado para cenar y sabía que mis amigas habían hecho una tarta.

Cenamos mis amigas, mi novio y dos amigos suyos en casa de mis amigas. Y luego mi amiga de Madrid me dio un regalo de parte suya y mis amiguitis de la Uni (os echo mucho de menos, amiguis). Soplé las velas y me fui a casa porque al día siguiente volvía a entrar a las 6 de la mañana.

El viernes quedé con gente aleatoria para tomar algo en un sitio que se llama The Book Club y mola. Algunos se rajaron porque estaban casados del curro, otros se inventaron que nos los dejaron pasar y al final de los 342386748932748932 que íbamos a ser, fuimos ocho personas -y gracias porque os quiero, amigos-.

A no sé qué hora, cuando quedábamos seis, decidimos que queríamos cenar Beagles en un sitio que se supone que son lo más. Mentira cochina. Se me hacía bola el pollo seco ese que llevaba. 

Hacía muchísimo frío, cogimos un bus y nos fuimos a dormir.

La semana pasada vinieron mis padres a verme y aún tengo mis velas de los 23 en su cajita de plástico. 

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