Sanidad siempre llama dos veces
Jueves
11:20. Las puertas de la tienda están cerradas y en la puerta hay un cartel que informa de que por problemas técnicos no abriremos hasta las 12:30.
Sanidad ha venido a hacer una inspección a causa de una reclamación que nos pusieron por culpa de una rata que caminaba a sus anchas. En dicha inspección han encontrado caca de rata, restos de comida y suciedades varias y nos han cerrado la tienda. Tenemos un plazo de dos horas para dejar todo limpio.
Todos mis compañeros están limpiando cada metro cuadrado de la tienda, así que cojo un nanas y me uno a la tarea. Según viene el resto de gente se ponen a limpiar.
13:00. Hemos dejado la tienda impoluta y abrimos al público. Es todo un caos pero vamos haciendo las cosas bien.
16:15. La inspectora de sanidad vienen acompaña de otra inspectora. Ambas se ponen su batita blanca, gorro, guantes, etc. y linterna del móvil en mano se ponen a requetemirar todo. La limpieza que hemos hecho no les parece suficiente y avisan de que el viernes volverán.
23:30. Salgo por la puerta del trabajo después de limpiar absolutamente todo. He desmontado hasta los motores de los frigoríficos y aspirado la comida solidificada que había. He fregado paredes. He lavado cubos de basura. He pasado a Henry -en Londres las aspiradoras se llaman Henry y son una puta mierda-. Estoy reventada y con las manos agrietadas y secas.
Un hombre ha venido a colocar trampas para ratones y he pisado una. ¡Que pegamento más eficaz!
Viernes.
10:50. La mujer de sanidad ya está en la tienda pasando revista. Según ella todo sigue estando sucio y mal. Por la mañana han recogido 7 ratones pegados en las trampas.
16:00. Ya hemos cerrado la tienda. El domingo tenemos que trabajar para limpiar a fuego porque el lunes vuelve la inspectora y si sigue estando mal nos cierra el local y nos despiden a todos -uf, que pena (tono Yliena)-. Hemos vuelto a colocar las trampas de ratones porque sí, se pueden reutilizar y hemos tenido que pasar a Henry a fondo porque el domingo viene a limpiar con nosotros la mánager de mángers -sí, no tiene ningún sentido-.
19:30. Se supone que hoy salía de trabajar a las 17:30. No puedo con mi vida.
21:00. Acabo de llegar a casa y en lugar de tardar 20 minutos he tardado hora y media porque todos los londinenses cogen el puto coche a esta hora y yo na puedo más.
11:20. Las puertas de la tienda están cerradas y en la puerta hay un cartel que informa de que por problemas técnicos no abriremos hasta las 12:30.
Sanidad ha venido a hacer una inspección a causa de una reclamación que nos pusieron por culpa de una rata que caminaba a sus anchas. En dicha inspección han encontrado caca de rata, restos de comida y suciedades varias y nos han cerrado la tienda. Tenemos un plazo de dos horas para dejar todo limpio.
Todos mis compañeros están limpiando cada metro cuadrado de la tienda, así que cojo un nanas y me uno a la tarea. Según viene el resto de gente se ponen a limpiar.
13:00. Hemos dejado la tienda impoluta y abrimos al público. Es todo un caos pero vamos haciendo las cosas bien.
16:15. La inspectora de sanidad vienen acompaña de otra inspectora. Ambas se ponen su batita blanca, gorro, guantes, etc. y linterna del móvil en mano se ponen a requetemirar todo. La limpieza que hemos hecho no les parece suficiente y avisan de que el viernes volverán.
23:30. Salgo por la puerta del trabajo después de limpiar absolutamente todo. He desmontado hasta los motores de los frigoríficos y aspirado la comida solidificada que había. He fregado paredes. He lavado cubos de basura. He pasado a Henry -en Londres las aspiradoras se llaman Henry y son una puta mierda-. Estoy reventada y con las manos agrietadas y secas.
Un hombre ha venido a colocar trampas para ratones y he pisado una. ¡Que pegamento más eficaz!
Viernes.
10:50. La mujer de sanidad ya está en la tienda pasando revista. Según ella todo sigue estando sucio y mal. Por la mañana han recogido 7 ratones pegados en las trampas.
16:00. Ya hemos cerrado la tienda. El domingo tenemos que trabajar para limpiar a fuego porque el lunes vuelve la inspectora y si sigue estando mal nos cierra el local y nos despiden a todos -uf, que pena (tono Yliena)-. Hemos vuelto a colocar las trampas de ratones porque sí, se pueden reutilizar y hemos tenido que pasar a Henry a fondo porque el domingo viene a limpiar con nosotros la mánager de mángers -sí, no tiene ningún sentido-.
19:30. Se supone que hoy salía de trabajar a las 17:30. No puedo con mi vida.
21:00. Acabo de llegar a casa y en lugar de tardar 20 minutos he tardado hora y media porque todos los londinenses cogen el puto coche a esta hora y yo na puedo más.
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